viernes, 6 de febrero de 2015

Capitulo 9


-Sr. Santos...
-Llámame Aitor, Susana. -Cortó el abogado de inmediato a la joven. -Soy, bueno, fui amigo de tu padre en el instituto. -Una sonrisa cálida asomó en el rosto adusto y formal de Aitor. 
-Aitor, -dijo Susana sin evitar sonreir -mi tía no sabe que estoy aquí. No debe saber que estoy aquí. No quiere que me involucre tanto en la liberación de mi padre. Piensa, más bien cree que puede ser peligroso para mi.
-A ver, morir no vas a morir. -Pensó Aitor en voz alta.
-¡No, no! -Exclamó horrorizada entre risas. -No peligroso de morir o que me vaya a suceder algo grave, sino peligroso de que me puedan encerrar en algún sitio cumpliendo algún tipo de condena. 
-¡Ah, vale! No te preocupes. El secreto irá conmigo a la tumba. Pero, no podemos omitir que tu tía tiene algo de razón. Tienes que tener cuidado. Hemos de organizarnos muy bien, ya que tú te juegas un castigo, que puede ser perder la libertad de salir de casa, y yo, bueno, digamos que pierdo bastante más que tú. Así que, voy a preparar un poco de café y vamos a ponernos manos a la obra. Hay una autopsia que recuperar.
-Muchas gracias por hacer lo que estás haciendo, Aitor. Gracias por ayudarme. 
-No hay de que darlas. Es  mi trabajo e intento enmendar un craso error que cometí. Además, ¿quién diría que no a una aventura como esta? Podríamos escribir un libro e, incluso, grabar una serie, o una película. -El entusiasmo de Aitor templaba los nervios de Susana. 

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-¿Qué tal la mañana de estudio, cariño? -Preguntaba Ainhoa a su sobrina mientras ésta soltaba la mochila en la entrada de casa. 
-Mmmm, muy bien. -Afirmaba con una sonrisa falsa a su tía. A Susana no le gustaba mentir y menos a su tía. Pero, bajo su punto de vista, era una mentira piadosa. Y, sobre todo, por una buena causa o eso esperaba. -Yolanda tiene unos apuntes muy claros y bastante buenos, por lo que nos ayuda un montón estudiar con ella. Eso me recuerda que mañana no vengo a comer. Después de clase seguiremos estudiando, este examen es fuerte y muy importante.  -El examen era para ella lo menos importante ahora. De todas formas, lo tenía preparado ya. La literatura le gustaba muchísimo y con la simple atención que había prestado en clase, se le había quedado todo lo importante.
-¿No vas al hospital? -Preguntó su tía extrañada y desconfiando, un poco, de las palabras de su sobrina. Pero Susana le había prometido que no haría nada. No le quedaba otra que confiar en ella.
-No. Cuando estoy en época de exámenes me cubren. -Era la única verdad, y a tiempo, (casualidad estar en plena época de exámenes y la entrada al archivo) que había dicho en toda la conversación.
-Está bien. -Sonrió su tía. -Te dejaré un tupper con algo de comer para que te lo lleves. 
-Gracias tía. -Le devolvió la sonrisa.

        Ahora le quedaba pensar qué decir en el hospital. No sabía si llamar primero y decir que iba a ir a su voluntariado como todos los miércoles porque ya había terminado los exámenes o, simplemente, que se los habían atrasado por no se qué huelga contra el Gobierno. O puede que la mejor opción fuese la de presentarse allí, argumentando que estaba agobiada con tanta letra y tanto memorizar, que había decidido despejarse con su niños. En realidad, no tenía que dar explicaciones, con solo ir, sonreirle a la recepcionista agradable, firmar y entrar en su sala, tenía suficiente. Sí, haría eso. Mañana después de clase se presentaría en el hospital y llevaría a cabo su  misión. Se sentía como una espía profesional. Era una chica Bond, pero en versión española. 

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